La Jaula de Diana

Por Ernesto Carrión

El oficio de escribir cuentos, algo parecido a mentir, a redactar documentos donde la ficción debe mezclarse con la vida, alcanza en el caso de Diana, una cualidad cinematográfica que no deja de mostrar una realidad subversiva, realidad subversiva que le otorga buena salud a su pensamiento salvaje.

Diana es una narradora y directora de cortos, poeta bajo cualquier sospecha, que consigue líneas de este tremendo calibre: 

“Para mí es más importante lo que tenemos debajo de la risa. Me he preguntado toda la vida por qué la cara es lo que mostramos, si es lo primero que nos delata. Creo que sería mucho mejor i por la vida enseñando una teta o que se nos reconozca por la forma del ombligo, la textura de nuestras manos o por las pecas que pueden llegar a ser mucho más sensuales que los labios o el trasero.

Siempre tuve la afición de observar ventanas. Tienen la misma función que las tapas de alcantarillas: ocultan la catástrofe que vive dentro. Son los respiraderos de los amantes monótonos, los portales de vida para los suicidas.”

Quien escribe un cuento, como quien lo cuenta, como aquel que sólo está escuchándolo, sabe que todo aquello que está forjándose allí (fechas, sitios, personajes, etc.) deben de ser mentira, o al menos una visión parcializada y ficcionada de algún evento; sin embargo, a veces la posibilidad de que algún fragmento de todo aquel cuento pueda ser verdad, estimula a quien lo escribe como a quien lo lee. A veces, simplemente, la necesidad de irse de este sitio es lo que nos motiva a leer un cuento o a escribirlo, o a escucharlo atentamente. ¿Y qué hay de quienes sostienen que escriben sobre sus vidas? Bueno, pues para eso hay diarios, noticias y autobiografías.

En el caso de Diana, sus cuentos se originan del mismo sitio del que se originan los versos mejores: la inconformidad, la angustia, la desidia, el coraje, la impunidad, la resistencia. La pura resistencia.

Un cuento, quizás, me animo a encasillar, está siendo escrito por un espectador de la realidad. Alguien que en este momento está ubicado en un punto neutro y apunta hacia la vida y decide encajarle una historia que la ridiculice. ¿Puede ser esto? Vargas Llosa habló alguna vez de que la diferencia entre un poeta y un narrador es básicamente esa: el poeta se involucra con la historia, el narrador no. El narrador la observa, luego la pone por escrito, incluye otros matices.

Juan Villoro, en sus cuentos, cuentos que disfruto mucho, ridiculiza en algunas historias a un yo intelectual, a un escritor en ascenso, o a un poeta frustrado, que puede o no ser él mismo, como sucede en “Corrección” y  “Yo soy Fontanarrosa”. Onetti, en cambio, es un manojo de intencionalidades que residen en la condición humana y la desnudez de su fragilidad en situaciones cotidianas, vitales, llenas de pasiones ordinarias. Sus cuentos se escriben o fueron escritos cerebralmente hacia la posibilidad de forjar una conciencia. Cuando pensamos en un cuento, pensamos siempre en algo estructurado, creado, edificado para llevarnos a un sitio inventado, lleno de situaciones inventadas, y donde puedan ocurrir la risa o el espanto. Nadie cree que Borges está en Borges. Lo que vemos allí es un cerebro enorme blandiendo sus membranas por una biblioteca infinita.

Los cuentos de Diana Varas, en cambio, sí devienen de su inconformidad, desnudan sus disgustos, así como sus perversiones que dejan de ser perversiones ya que son aquí ubicadas como la forma compleja en que su sujeto narrativo asume lo real. Para ella “ lo real”  se encuentra limitado o en contraposición con lo establecido como norma. Esto la obliga entonces a asumir una postura política, claro: incorrectamente política.

Como sucede en estos párrafos de su cuento “Mi lienzo es el agua”, uno de los más poéticos porque la situación de ese sujeto, que necesita introducir a personas en su ducha para palparlos y palparse a sí mismo, es completamente poética y deliciosamente incorrecta. Cito:

“A mis 5 años la hora de bañarse no era la hora de bañarse, sino de compartir. Mi madre, mi hermana y yo entrábamos en la ducha para hablar de nuestro día, desnudas. Era el momento más esperado cuando acababa la tarde. Ninguna empezaba sin que estemos completas.

No sé en qué momento surgió esta necesidad. De repente, me vi obligada a tener otras búsquedas. Cuando cumplí los 23 años a mi madre le dio vergüenza repentina y mi hermana empezó a bañarse en las mañanas. Extraño ver sus cuerpos desnudos. Yo era una extensión de mi madre y ella era un adelanto de mi cuerpo futuro. Mi hermana era una paradoja.”

La voz de Diana es contemporánea y por momentos localista, es de una sensualidad gótica, dislocada, y amputada como un cuadro hermoso de Frida donde tarde o temprano todo acaba desplumado.

Sus personajes son amputaciones de un Yo que en exigencia se aparta de lo formal y establecido: Una niña buscando a la muerte, Una bañista que colecciona cuerpos para meter en su ducha, la copycat de una asesina en serie de gallinas, una prostituta, la nocturna pasajera del Bus de placas GAY3322.

Lo narrado, como en su cuento “la Jaula de los esperpentos” supone sobre una piel primera, la paradoja de su propio yo. Diana es erótica consigo mismo, pero no se trata de un erotismo simplón, se trata de un erotismo gemelar y violento donde por momentos parecería que lo que busca la voz narrativa es dar consigo mismo, comulgar en paz con sus perversiones (que para ella no lo son: he ahí su subversiva fuente de escritura), cerrar el círculo del amor a uno mismo.

“La jaula de los esperpentos” es quizás el cuento que, en su brevedad, encierra toda la propuesta de Diana que de por sí tiene un fondo ilegal que cautiva. Todo escritor debe tener un fondo ilegal. En este cuento observamos como una supuesta asesina de gallinas y su copycat terminan anudadas en un lazo de amor y de sangre infinitos.

Mi cuerpo ya no me limita, dice finalmente el personaje, luego de este acto de asesinato y amor con uno mismo.

Diana es todas y ninguna, y digo que es poeta bajo cualquier sospecha, porque a pesar de que sé que ésto que estoy leyendo son cuentos, inventos, pseudo-ficciones, me ha resultado imposible no sentir el impacto de sus denuncias vitales y corporales, de sus ausencias y amputaciones, así como de esa búsqueda de sosiego que solamente registran los versos mas angustiados, y que en sus cuentos hallan párrafos instalados en los márgenes más lúcidos e irreverentes que haya leído en los últimos años.

Anuncios

Acerca de Diana Varas Rodríguez

• Directora y propietaria de Ojo Gacho Films, productora audiovisual con responsabilidad social. Productora de proyectos cinematográficos, de televisión y publicidad. • Magíster en Estudios de la Cultura con mención en Políticas Culturales, título obtenido en la Universidad Andina Simón Bolívar de Ecuador en el 2016. • Realizadora del proyecto documental Reaparecidos, proyecto ganador en la categoría Artes Plásticas y Audiovisuales en la Convocatoria del Ministerio de Cultura y Patrimonio 2016. Proyecto ganador en la convocatoria del Consejo Nacional de Cine del Ecuador en la categoría Desarrollo de proyectos audiovisuales y cinematográficos 2010. • Directora, guionista y editora del corto documental Los colgados, 2011. Seleccionado en el Programa de residencias artísticas para creadores de Iberoamérica y Haití en México, auspiciado por FONCA, CONACULTA, AECID, SER, SEP y el Centro Cultural de España.  • Directora, productora, investigadora y editora del documental A imagen y semejanza ganador del mejor proyecto de tesis de la universidad Casa Grande 2007 y seleccionado en diversos festivales dentro y fuera de Ecuador. • Chile: Ganadora de una Beca en estudios de Producción de televisión con “Geoffrey R. Conway, The School of Broadcasting and Communications” de Canadá / Lugar: Santiago – Chile / 2004 - 2005
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s